|
Hemos celebrado el grito de libertad que
nuestro pueblo lanzó al saberse libres de España. Nuestras
calles se verán llenas de banderas, bandas de guerra, desfiles y
carrozas que conmemoran un aniversario más de independencia
patria. Por los evangelios,
sabemos que el Señor Jesucristo fue enviado a proclamar libertad
a los cautivos y oprimidos, a dar a conocer las buenas nuevas
del evangelio, que nos han desatado de la maldad de las
tinieblas. Somos muchos los que hemos proclamado ese grito de
libertad, una libertad eterna dada por en su gran misericordia. |
 |
|
Hoy los que creemos en Jesús como nuestro Salvador, hemos
conocido la Verdad y hemos sido hecho libres. Ya no somos
esclavos del pecado, hemos sido liberados por la sangre del
cordero de Dios que nos limpia de todo mal. Ahora somos esclavos
de la justicia.
Pensando un poco en esto, me hice una pregunta ¿cómo celebramos
la libertad que tenemos en Cristo? En principio con gran gozo,
pues somos libres de la esclavitud del pecado que nos había
separado de Dios, como parte de la liberación vino entonces la
reconciliación. También con acción de gracias pues tenemos
acceso a la misma presencia, al lugar santísimo como menciona
Hebreos. Pero también debemos celebrarla con acciones concretas,
pues si nos consideramos libres debemos poner en práctica lo que
hemos aprendido por medio de esta libertad, no debemos darnos a
las pasiones, mas bien sirvámonos unos a otros como lo enseña
Gálatas. Al tener libre acceso delante de Dios pidamos por
nuestros hermanos y amigos, así que dejémonos de divisiones,
chismes, peleas absurdas, críticas torcidas que solo desean
hacernos superiores a los otros. Debemos recordar que somos
parte del reino de la reconciliación y no de la destrucción,
pero lamentablemente muchos parecen no identificar con claridad
esta parte de la libertad que tenemos.
Hoy, tenemos la oportunidad de festejar junto a otros nuestra
libertad, pero también llevamos el compromiso de compartir lo
que Dios ha efectuado con nuestra vida. No solo proclamándolo en
una predicación o clase de escuela dominical, también debemos
hacerlo dando testimonio fiel de lo que somos en Cristo, nuevas
criaturas que han sido trasladados del reino de las tinieblas al
reino de la luz.
Digamos hoy a los cuatro vientos que hemos alcanzado la libertad
por medio de Jesucristo, quién nos la ha dado gratuitamente.
Tomemos para nosotros lo dicho en Juan 8:36 “Si el Hijo os
libertare, seréis verdaderamente libres.” Así que si reconocemos
que Jesús nos ha liberado, entonces realmente somos libres.
Paulo César Castro.
Estudiante de 2do año.
|