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Desde
tiempos inmemoriales las madres han despertado el más grande
respeto y la más grande admiración que se pueda prodigar a un
ser humano. Y es que desde la larga espera en el proceso de
gestación hasta la hora cuando ve a sus hijos conquistar la vida
por sí mismos, la madre es un ejemplo de entrega que inspira, un
ejemplo de amor abnegado y sacrificial que nos hace una
reminiscencia del mismo amor divino. Además, cuantas anécdotas
vienen a nuestra mente de lo que hemos vivido con nuestras
madres.
Cuantos momentos que han marcado nuestras vidas,
los cuales nos recuerdan a cada instante lo diferente que
hubiera sido nuestra vida si Ella no hubiera estado al lado
nuestro. Por ello y mucho más, el día de la Madre va más allá de
una simple celebración o de un momento para decirle un “te
quiero”. Es una fecha para reflexionar cuánto hemos hecho en
retribución por todo lo que ella hizo y sigue haciendo en
nuestra vida. Es una fecha para reiterar nuestro amor,
admiración y pleitesía al ser que nos trajo a este mundo.
Lamentablemente, dicha celebración en muchas regiones es
considerada como un evento más del calendario anual como ser el
día de la amistad, el día del niño o el de la secretaria. Es un
día que se ha comercializado al extremo, las tiendas realizan
ofertas especiales, se desbordan las flores, los regalos y se
olvida que es una excelente oportunidad para reflexionar sobre
el verdadero sentido de la maternidad y de su impacto en la vida
de cada individuo y de la sociedad misma.
La Biblia está cargada de ejemplos de mujeres que
cumplieron a cabalidad con su cometido y su responsabilidad
inherente como madres. Nos preguntamos ¿Qué hubiera sido de
Moisés sin una Jocabed? ¿Qué hubiera pasado con Timoteo sin la
influencia de una Eunice? Vemos, entonces, que es clara la
importancia de la madre en la familia, en su desarrollo y en su
devenir. Por ello, a los hijos, a los padres y a los esposos es
digno recordarles que esta fecha memorable de Mayo debe ser el
tiempo para demostrarles a ellas el amor y la importancia que se
merecen como modelo para los demás días del año. Es un tiempo
para perdonar si fuera necesario, un tiempo para acercarnos si
la indiferencia nos hubiera abrasado. No perdamos la oportunidad
ya que podría ser la última que se tenga.
Dios bendiga por siempre a las Madres y las
fortalezca en su labor de cuidar, educar y amar a sus hijos.
Sólo por ti madre mía,
Soy bueno, solo por ti
Jamás me preguntaría:
Pero, ¿Por qué nací?
DE “DESPILFARROS” (Luis Carlos López)
Dedicado a mi madre Nelly a quien amo
infinitamente.
Jibsam Melgares – 2º año. |