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Día de la Madre

Mayo es uno de los meses más esperados por miles de personas alrededor del mundo ya que conlleva en su interior una de las celebraciones más grandiosas del año. Esta celebración es sin lugar a dudas el día de la Madre. Un día lleno de regocijo, producto del enorme significado que la figura materna representa en el seno de la familia.

      Desde tiempos inmemoriales las madres han despertado el más grande respeto y la más grande admiración que se pueda prodigar a un ser humano. Y es que desde la larga espera en el proceso de gestación hasta la hora cuando ve a sus hijos conquistar la vida por sí mismos, la madre es un ejemplo de entrega que inspira, un ejemplo de amor abnegado y sacrificial que nos hace una reminiscencia del mismo amor divino. Además, cuantas anécdotas vienen a nuestra mente de lo que hemos vivido con nuestras madres.
      Cuantos momentos que han marcado nuestras vidas, los cuales nos recuerdan a cada instante lo diferente que hubiera sido nuestra vida si Ella no hubiera estado al lado nuestro. Por ello y mucho más, el día de la Madre va más allá de una simple celebración o de un momento para decirle un “te quiero”. Es una fecha para reflexionar cuánto hemos hecho en retribución por todo lo que ella hizo y sigue haciendo en nuestra vida. Es una fecha para reiterar nuestro amor, admiración y pleitesía al ser que nos trajo a este mundo. Lamentablemente, dicha celebración en muchas regiones es considerada como un evento más del calendario anual como ser el día de la amistad, el día del niño o el de la secretaria. Es un día que se ha comercializado al extremo, las tiendas realizan ofertas especiales, se desbordan las flores, los regalos y se olvida que es una excelente oportunidad para reflexionar sobre el verdadero sentido de la maternidad y de su impacto en la vida de cada individuo y de la sociedad misma.
      La Biblia está cargada de ejemplos de mujeres que cumplieron a cabalidad con su cometido y su responsabilidad inherente como madres. Nos preguntamos ¿Qué hubiera sido de Moisés sin una Jocabed? ¿Qué hubiera pasado con Timoteo sin la influencia de una Eunice? Vemos, entonces, que es clara la importancia de la madre en la familia, en su desarrollo y en su devenir. Por ello, a los hijos, a los padres y a los esposos es digno recordarles que esta fecha memorable de Mayo debe ser el tiempo para demostrarles a ellas el amor y la importancia que se merecen como modelo para los demás días del año. Es un tiempo para perdonar si fuera necesario, un tiempo para acercarnos si la indiferencia nos hubiera abrasado. No perdamos la oportunidad ya que podría ser la última que se tenga.
      Dios bendiga por siempre a las Madres y las fortalezca en su labor de cuidar, educar y amar a sus hijos.

Sólo por ti madre mía,
Soy bueno, solo por ti
Jamás me preguntaría:
Pero, ¿Por qué nací?
DE “DESPILFARROS” (Luis Carlos López)

Dedicado a mi madre Nelly a quien amo infinitamente.
Jibsam Melgares – 2º año.

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